El trabajo más importante y menos reconocido ( desafortunadamente ) de todos los que un ser humano ha llevado, es el ser madre. No lo había entendido completamente cuando fui hijo, y creo que mucho de eso depende de nuestras madres, que sean tan buenas haciendo su papel como madre, que sus hijos no se den cuenta de todo lo que cuesta. Cuando verdaderamente lo entendí, fue el día que me hice padre. Antes de eso, sabía que no era fácil ser mamá, pero nunca lo había experimentado en el otro lado de la relación. Y ahora entiendo lo valioso y fundamental que es.
Ser una buena madre está más allá de todos los trabajos y cargos que pueda una mujer tener. Quien diga que “no quiero aspirar a ser sólo ama de casa” o nunca ha sido madre o por lo menos, no una buena madre. La dedicación, el altruismo, la tenacidad, la paciencia, la comprensión, la bondad, la ternura, el temple, la dulzura y demás valores que una buena madre tiene, nunca han sido tan indispensables como en esta loable profesión. Obviamente las mujeres pueden ser cualquier cosa que quieran en sus vidas y sería bastante estúpido pensar de otra manera, pero estar en el papel de madre, es para mí y pienso que para muchos otros, el nivel más alto que cualquier ser humano alguna vez podría llegar a tener.
Los límites del amor de una buena madre no han sido conocidos hasta ahora. Creo firmemente que si no fuera por todas las mujeres que han decidido llevar su papel de madres, esta civilización hace mucho que hubiera dejado de existir. Sí, los hombres ( y también las mujeres ) podemos estar avanzando en la tecnología, construir grandes edificios, crear obras maestras, entender un poco más cómo funciona este mundo, pero sólo las mujeres son capaces de educar a las nuevas generaciones de la forma que ellas sólo saben hacerlo. No digo que los hombres no deberían estar dedicados a la crianza de los hijos, sino que las mujeres son las únicas competentes de llevar esa responsabilidad de la manera en que se tiene que llevar. Mi punto es que las madres y sus virtudes no pueden ser reemplazables de ningún modo por los hombres. No creo que lleguemos a tener ese toque sublime que lleva dentro cada mujer cuando asume su papel más importante.
Si eres madre te agradezco mucho por lo que has hecho por nosotros, los impredecibles y poco cooperativos hombres. Si vas a hacer madre o en algún punto lo serás, date cuenta que es el trabajo más árduo que alguna vez tendrás en la vida y, lamentablemente, no hay nadie más que pueda reunir todas esas características y virtudes para llevar a cabo esa noble tarea.
Ahora, si eres hombre, seguramente estarás de acuerdo en algunas cosas de las que he escrito aquí y también, si has tenido buena fortuna, habrás conocido a uno de estos seres maravillosos que han dedicado la mayor parte de su vida para que llegaras a ser todo lo bueno e importante que ahora eres. Nunca dejes de darles las gracias y aunque no lo hagas, de todas maneras, ellas estarán ahí para apoyarte y cuidarte incondicionalmente. Así es su de inmenso amor hacia nosotros.
Les dedico estas pocas palabras a todas ellas, a esas incansables madres, y sobre todo a mi madre Olivia y a mi querida esposa Daniela.
¡¡¡ Muchas pero muchas gracias !!!
Isaac Chargoy Vivaldo
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