El segundo factor fundamental que considero que es la causa subyacente a toda esta llamada crisis mundial, es el gran defecto del capitalismo.
El capitalismo en un sistema que te hace creer que necesitas más de lo que produces y no te deja tener lo que has producido. Por un lado vemos las tarjetas de crédito (que te hacen pensar que necesitas dinero que todavía no es tuyo) y por otro lado los impuestos (que te quitan lo que has producido). Y no sólo se reduce a tarjetas de crédito e impuestos. En realidad, el capitalismo falla completamente (o tal vez ese sea su propósito) en confiar ciegamente en el crédito.
Pero vayamos a los más fundamental para poder tener una idea más completa. Primero, revisemos lo que es el dinero. Es simplemente un representación del trabajo hecho por uno mismo o una idea o símbolo respaldada por la confianza de que va ser intercambiado por algo más. Eso es el dinero. Una representación o un símbolo. No es valioso por sí mismo. Tal vez lo fue en un tiempo, cuando el oro era ese símbolo, pero en estos tiempos no. Ahora es un papel o una moneda, o ya ni eso, es simplemente la confianza de que existe. Inicialmente la existencia del dinero se dio porque uno simplemente no podía ir por todo el pueblo con costales de trigo tratando de encontrar quien los quería a cambio de lo que uno necesitara. No era nada práctico. Así que con el tiempo se fue sustituyendo hasta como lo conocemos hoy en nuestros días. Pero el problema es que se olvidó que es lo que representaba.
Con el tiempo, debido a que es un símbolo (el dinero), se le empezó a corromper de su significado original. Se pensó que representaba poder, avaricia, dolor, placer, pecado, envidia, felicidad, corrupción, etc. Todo menos lo que significó originalmente. Y una vez que se le hizo perder su significado original, entonces podría ser utilizado para cualquier cosa, y lamentablemente, para cosas no muy buenas para todos. Esto, posiblemente, llevó a considerar la idea de que se podía producir dinero del dinero. Aunque sí es cierto, no lo es en un uso amplio y absoluto como lo es en el capitalismo.
Para hacer esto más práctico, pongamos un ejemplo: un granjero tiene su parcela de trigo que le produce, digamos, 20 costales de trigo. Supongamos para efectos de este situación hipotética, que no existe el dinero. Entonces pues se lleva 2 costales de trigo y los va a intercambiar por algunas botellas de leche. Encuentra a la persona que tiene leche y requiere trigo y hace el trueque. Ahora imaginemos que viene otra persona y esta nueva persona le dice al granjero que si le da 10 costales de trigo, él se los puede convertir en 15 o 20 costales en menos tiempo de lo que le lleva al granjero sembrarlos y cosecharlos. El granjero se queda estupefacto pero acepta el trato. Tiempo después regresa este nuevo sujeto y le entrega sus 20 costales. El granjero se pregunta cómo rayos convirtió esos 10 costales en 20 costales en menos tiempo de lo que la naturaleza los puede crear, y finalmente llega a la evidente conclusión: alguien más tendría que haber cosechado esos costales. Las cosas no simplemente aparecen de la nada. Alguien tiene que crearlas o producirlas. Bueno en el capitalismo es así, cuando haces que tu dinero “haga” más dinero, realmente no crea de la nada más dinero, sino alguien más lo produjo y te lo dan a ti.
Ahora vayamos al otro extremo. Este granjero desea ampliar su parcela y se lo comenta a nuestro banquero (por llamarlo de alguna forma) y éste le dice: “No te preocupes, te puedo prestar las herramientas que necesitas, sin embargo vas a tener que dar a cambio varios costales por las herramientas que te preste”. Y así lo hace. Amplia su parcela y cuando llega la época de la cosecha, está muy contento pues a pesar de que tiene que darle basantes costales de trigo al banquero, pudo cosechar mucho más costales que antes. Entonces, va con el banquero para pagarle todos los costales que debe y aquel le sugiere que por qué no hace todavía más grande su parcela y tampoco necesita darle en este momento todo el trigo que debe, pues ya confía mucho en el granjero e incluso le pude conseguir un nuevo caballo y hasta un pony para su hija. Este granjero habiendo probado la buena inversión que había hecho, se decide no sólo por lo que le había ofrecido el banquero, sino también quiere construir una nueva casita. Y el granjero está muy feliz pues ahora tiene muchas más cosas de las que tenía antes y el banquero es su gran amigo que le presta todo lo que necesite.
Pero desafortunadamente llega una época de sequía, el granjero cosecha mucho menos trigo que lo que tenía que cosechar. Apesadumbrado va con el banquero y le comenta todo lo que le sucedió. Él le dice que no se preocupe, el próximo año van a mejorar las cosas y el con gusto le presta lo que le falta a cambio de que en el futuro se lo pague. Al otro año las cosas mejoraron pero no lo suficiente para que nuestro granjero pudiera pagarle todo lo que le había prestado el banquero, pues le debía las nuevas parcelas, el nuevo caballo, el pony de su hija, la cosecha del año de la sequía, etc. Entonces llegan a un acuerdo de que ahora la mitad de sus parcelas les pertence al banco. Pero hay otro año de sequía y como tiene que seguir sobreviendo y darle de comer a su familia, va con el banquero y pues hasta la casa empeña: “Pero no se preocupe, usted puede seguir viviendo ahí y nosotros tomaremos una parte de sus cosechas hasta que nos pague”. Finalmente llega un día que la deuda es tan grande o que el banquero ha encontrado una mejor forma de poner a producir la casa y las parcelas del granjero, y entonces lo echa de su propia casa y negocio. Y el pobre granjero se pregunta cómo rayos perdió todo.
El error aquí fue que el granjero pensó que necesitaba más de lo que podría producir. Ese es uno de los problemas con el capitalismo, pensar que necesitamos más de lo que estamos produciendo. En vez de que el granjero pagara primero todo lo que debía y luego comenzar a ahorrar, o incluso, ahorrar desde un principio, pensó que el nuevo sistema del banquero iba a solucionar todos sus problemas. Y no fue así, pues también olvidó lo que representa el dinero: trabajo hecho o producido por uno mismo. Todas las cosas que le dio el banquero no habían sido producidas por él o no había hecho nada el granjero por ganárselas. Debe de existir algo de intercambio, las cosas simplemente no aparecen de la nada. Tarde o temprano vas a tener que pagar por ellas, y lo malo, es que entre más tarde más vas a pagar.
Lo mismo pasa actualmente con muchas de las compañías. Uno pensaría que gigantescas corporaciones como Lehman Brothers, City Group y demás emporios representan grandes cantidades de dinero, grandes cantidades de trabajo hecho. Pero no es así. No sé en realidad qué representen, pero a la hora de ver si son símbolo de dinero o de riqueza, uno se da cuenta de que son exactamente como nuestro desafortunado granjero. Nunca se aseguraron de tener unos cuantos costales de trigo guardados para las épocas de sequía, granos cosechados por ellos mismos. Y pasó lo que tenía que pasar.
Uno puede complicar de muchas maneras el cómo producir dinero a partir del dinero, así lo han hecho muchas personas y algunas de ellas se han hecho muy ricas y otras todo lo contrario. Pero todo siempre se va a reducir a que si alguien “hace” más dinero de su dinero, algún otro tuvo que poner ese dinero. El dinero no puede representar más ni menos de lo que es, así como unos costales de trigo son costales de trigo. Lo puedes complicar de muchas formas, pero al final sigue siendo lo mismo.
En resumen, la forma, pienso yo, de salir de una crisis, es mejorando los medios de producción, hacerlos más eficientes. Y no con más crédito, que fue lo que nos metió en este embrollo desde un principio.
Isaac Chargoy Vivaldo
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